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¿Qué son los simbióticos? Beneficios, para qué sirven y cómo elegir el mejor

Publicado en14/05/2026 Por 19

Los simbióticos combinan probióticos y prebióticos para ayudar al equilibrio de la microbiota intestinal. En este artículo descubrirás qué son, para qué sirven, cuáles son sus beneficios, qué cepas son las más utilizadas y cómo elegir un simbiótico de calidad para mejorar la salud digestiva y el bienestar intestinal.

¿Qué son los simbióticos? Beneficios, usos y cómo elegir el mejor para tu salud intestinal

La salud intestinal se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del bienestar general. En los últimos años, la investigación científica ha demostrado la estrecha relación existente entre la microbiota intestinal y numerosos procesos del organismo, incluyendo la digestión, el funcionamiento del sistema inmunitario, el metabolismo e incluso el estado de ánimo.

En este contexto, los simbióticos han adquirido cada vez más relevancia como una evolución de los tradicionales probióticos. Su objetivo es actuar de forma más completa sobre la microbiota, combinando microorganismos beneficiosos junto a ingredientes capaces de favorecer su crecimiento y actividad dentro del intestino.

Pero, ¿qué es exactamente un simbiótico?, ¿en qué se diferencia de un probiótico?, ¿qué beneficios puede aportar a la salud digestiva?, ¿todos los productos con probióticos son realmente simbióticos? A continuación, resolvemos todas estas cuestiones de forma clara y detallada.

¿Qué es un simbiótico?

Un simbiótico es un producto que combina probióticos y prebióticos en una misma formulación. Los probióticos son microorganismos vivos beneficiosos para la microbiota intestinal, mientras que los prebióticos son sustancias, generalmente fibras fermentables, que sirven de alimento para estas bacterias.

El objetivo de esta combinación es conseguir un efecto conjunto en el que los prebióticos favorezcan la supervivencia, implantación y actividad de los probióticos dentro del intestino, potenciando así sus efectos sobre la salud digestiva y el equilibrio de la microbiota.

Diferencia entre probiótico, prebiótico y simbiótico

Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, existen diferencias importantes entre estos conceptos. Los probióticos aportan microorganismos vivos beneficiosos, mientras que los prebióticos actúan como alimento para las bacterias intestinales. Los simbióticos, por su parte, combinan ambos componentes para potenciar su acción conjunta.

TipoQué contieneFunción principal
Probiótico Bacterias o levaduras beneficiosas Aportar microorganismos vivos
Prebiótico Fibra fermentable Alimentar la microbiota
Simbiótico Probiótico + prebiótico Potenciar el efecto conjunto

¿Cómo actúan los simbióticos?

La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos que participan en múltiples funciones esenciales para el organismo. Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer molestias digestivas y otros problemas relacionados con la salud intestinal.

Los simbióticos ayudan a favorecer una microbiota más equilibrada y diversa. Además, contribuyen a mejorar la función de la barrera intestinal, dificultan el crecimiento de bacterias potencialmente patógenas y favorecen la producción de sustancias beneficiosas como los ácidos grasos de cadena corta, entre ellos el butirato.

También participan en la modulación del sistema inmunitario y pueden contribuir a mejorar la digestión y el tránsito intestinal, especialmente en personas con molestias digestivas recurrentes.

Relación entre microbiota y salud

Actualmente sabemos que una alteración de la microbiota intestinal, conocida como disbiosis, puede relacionarse con diferentes problemas digestivos y situaciones cotidianas como la hinchazón abdominal, los gases, la diarrea, el estreñimiento o el síndrome de intestino irritable.

Además, factores como el uso de antibióticos, el estrés, los cambios dietéticos o determinadas situaciones que afectan a las defensas pueden alterar el equilibrio de la microbiota. Por este motivo, cada vez más profesionales sanitarios recomiendan estrategias orientadas al cuidado intestinal y al mantenimiento de una microbiota saludable.

¿Para qué sirven los simbióticos?

Los simbióticos pueden utilizarse en diferentes situaciones relacionadas con la salud digestiva y el equilibrio intestinal. Uno de sus usos más habituales es durante o después de tratamientos con antibióticos, ya que estos medicamentos pueden alterar la microbiota intestinal reduciendo bacterias beneficiosas.

En estos casos, los simbióticos ayudan a recuperar el equilibrio intestinal, reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos y mejorar las molestias digestivas posteriores.

También pueden resultar útiles en personas con hinchazón abdominal, gases o sensación de pesadez digestiva. Algunas combinaciones específicas ayudan a reducir la fermentación intestinal excesiva y favorecen una digestión más cómoda.

En casos de estreñimiento, los prebióticos presentes en muchos simbióticos favorecen el crecimiento de bacterias productoras de compuestos beneficiosos y ayudan a mejorar la hidratación de las heces y el tránsito intestinal.

Además, una microbiota equilibrada participa activamente en el funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando a regular la inflamación y favoreciendo la protección frente a microorganismos patógenos.

Algunas cepas probióticas también han mostrado utilidad en determinados pacientes con síndrome de intestino irritable, especialmente en personas con distensión abdominal, gases o alteraciones funcionales del tránsito.

¿Qué debe cumplir un producto para considerarse simbiótico?

No todos los productos que contienen probióticos y fibra pueden considerarse realmente simbióticos. Para ello, es necesario que exista un probiótico viable y en cantidad adecuada, acompañado de un prebiótico capaz de favorecer específicamente su crecimiento o actividad.

Además, el producto debe garantizar la estabilidad de los microorganismos y su supervivencia hasta llegar al intestino, donde ejercerán su función.

Tipos de simbióticos

Existen diferentes tipos de simbióticos. Los llamados simbióticos complementarios combinan probióticos y prebióticos aunque no necesariamente hayan sido diseñados para interactuar específicamente entre sí.

Por otro lado, los simbióticos sinérgicos utilizan prebióticos seleccionados específicamente para favorecer el crecimiento de las cepas probióticas incluidas en la formulación. Este enfoque es más moderno y avanzado desde el punto de vista científico.

Cepas probióticas más utilizadas

Entre las cepas probióticas más conocidas en el ámbito de los simbióticos destaca Lactobacillus rhamnosus GG, ampliamente estudiada en salud digestiva y diarrea asociada a antibióticos.

Otra de las cepas frecuentes es Bifidobacterium lactis, utilizada habitualmente en productos relacionados con el tránsito intestinal y el bienestar digestivo general.

También encontramos Lactobacillus acidophilus, empleado para ayudar al equilibrio de la microbiota y aliviar molestias digestivas leves, así como Saccharomyces boulardii, una levadura probiótica ampliamente estudiada en diarrea asociada a antibióticos y diarrea del viajero.

Prebióticos más utilizados

Entre los prebióticos más utilizados destacan la inulina, una fibra fermentable obtenida habitualmente de la achicoria, así como los FOS (fructooligosacáridos) y los GOS (galactooligosacáridos), ampliamente empleados en productos relacionados con la salud digestiva y la microbiota.

Beneficios de los simbióticos

Los simbióticos ayudan a mantener una microbiota intestinal más diversa y equilibrada, favoreciendo el bienestar digestivo y contribuyendo a una correcta función intestinal.

Además, pueden mejorar molestias como la pesadez digestiva, las digestiones lentas o la hinchazón abdominal. También son una herramienta habitual como apoyo durante tratamientos antibióticos y participan indirectamente en la salud inmunitaria gracias al papel de la microbiota sobre el sistema inmune.

¿Cómo elegir un buen simbiótico?

A la hora de elegir un simbiótico es importante fijarse en varios aspectos. Uno de los más relevantes es que las cepas probióticas aparezcan correctamente identificadas mediante género, especie y cepa concreta, por ejemplo Lactobacillus rhamnosus GG.

También conviene valorar la cantidad de microorganismos vivos, expresada habitualmente en UFC (Unidades Formadoras de Colonias). Aunque más cantidad no siempre significa mayor eficacia, sí es importante que exista una dosis respaldada por estudios científicos.

Otro aspecto importante es la protección frente al ácido gástrico. Algunos productos utilizan cápsulas gastrorresistentes o tecnologías de microencapsulación que ayudan a que los microorganismos lleguen vivos al intestino.

Además, es recomendable comprobar la presencia de prebióticos eficaces como la inulina, los FOS o los GOS, así como seguir correctamente las indicaciones de conservación del fabricante, ya que algunos productos requieren refrigeración.

¿Cuándo tomar un simbiótico?

La forma de tomar un simbiótico depende del producto y de la finalidad buscada. Generalmente se recomienda administrarlo en ayunas o antes de las comidas y separarlo varias horas de los antibióticos.

Además, suelen necesitarse varias semanas de uso continuado para poder valorar adecuadamente sus efectos sobre la salud digestiva.

Posibles efectos secundarios y precauciones

Los simbióticos suelen ser bien tolerados. No obstante, durante los primeros días algunas personas pueden experimentar gases, ligera distensión abdominal o pequeños cambios en el tránsito intestinal. Habitualmente estos efectos son leves y transitorios.

En cualquier caso, se recomienda consultar con un profesional sanitario en pacientes inmunodeprimidos graves, enfermedades intestinales importantes o situaciones hospitalarias complejas.

Preguntas frecuentes sobre simbióticos (FAQ)

¿Un simbiótico es mejor que un probiótico?
No necesariamente. Depende de la cepa utilizada, de la indicación y de la calidad del producto. En algunos casos, la combinación de probióticos y prebióticos puede aportar ventajas adicionales.

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto?
Puede variar según la persona y el objetivo buscado, aunque muchas personas empiezan a notar mejoría digestiva tras varias semanas de uso.

¿Se pueden tomar con antibióticos?
Sí, aunque normalmente se recomienda separarlos unas horas para evitar interferencias.

¿Los simbióticos tienen efectos secundarios?
Generalmente son leves y transitorios, principalmente gases o hinchazón inicial.

¿Todos los productos con probióticos son simbióticos?
No. Para considerarse simbiótico debe combinar probióticos y prebióticos de forma adecuada.

¿Se pueden tomar todos los días?
Muchos productos están diseñados para uso diario, aunque siempre depende de la situación concreta y de la recomendación profesional.

Conclusión

Los simbióticos representan una estrategia avanzada para el cuidado de la microbiota intestinal, combinando probióticos y prebióticos en un mismo producto para favorecer el equilibrio digestivo.

Su uso puede resultar interesante en situaciones como tratamientos con antibióticos, molestias digestivas, alteraciones del tránsito intestinal o simplemente como apoyo al bienestar digestivo general.

A la hora de elegir un buen simbiótico es importante valorar las cepas utilizadas, la evidencia científica disponible, la cantidad de microorganismos y la calidad de la formulación, ya que no todos los productos ofrecen las mismas características.

Bibliografía científica

  • Gibson GR, Roberfroid MB. Dietary modulation of the human colonic microbiota. J Nutr. 1995.
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  • McFarland LV. Systematic review and meta-analysis of Saccharomyces boulardii in adult patients. World J Gastroenterol. 2010.
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